Plan integral contra la violencia doméstica
García, M.C. y Cueto, M.A. CEPTECO (León)
Boletín Informativo de la FESS. (5), 7, 2001.
La sociedad ha dejado de considerar la violencia doméstica como un asunto privado que tenía que resolverse en el ámbito familiar. Las proporciones alcanzadas por este hecho requieren la implicación de todos los poderes públicos. Ya el I Plan de Acción contra la Violencia Doméstica aprobado en 1998 supuso que en el Código Penal y en la ley de Enjuiciamiento Criminal se introdujeran modificaciones destinadas a aumentar la protección a las víctimas de malos tratos y a endurecer el castigo a los agresores. Fruto de este Plan fue la macroencuesta que en el año 1999 realizó el Instituto de la Mujer para cuantificar los casos de malos tratos contra las mujeres. El objetivo era disponer de datos comparativos con una encuesta posterior a la puesta en marcha de las medidas tomadas y poder evaluar su impacto. El muestreo se hizo entre 20.552 mujeres de toda España y, el resultado global indica que el 4,2 por ciento de la población femenina afirma haber sido maltratada por su pareja u otra persona que convive en su hogar durante el último año y, el 14,2 por ciento sufre situaciones de maltrato “a veces” o “frecuentemente”. Desafortunadamente esta situación suele prolongarse durante años, sufriendo las víctimas consecuencias principalmente psicológicas, pero también físicas. Otros datos que arroja el estudio indican que el nivel educativo de los agresores suele ser más bajo que el de sus parejas y, que el estrés y el alcohol parecen estar asociados con el maltrato.
El pasado mes de mayo el Consejo de Ministros aprobó el II Plan Integral contra la Violencia Doméstica (2001-2004) propuesto por los ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales, Interior, Justicia, Educación , Cultura y Deportes y, Sanidad y Consumo. Con un presupuesto de actuación de 13.072 millones de pesetas (78,6 millones de euros), se fijaron cuatro objetivos principales: prevención, mejora de la legislación y del procedimiento legal, ampliación de los recursos sociales y, más efectividad en la coordinación entre las administraciones públicas y las organizaciones sociales. Pilar Dávila, directora del Instituto de la Mujer, considera que “a pesar de los logros conseguidos con el I Plan de Acción contra la Violencia Doméstica, que concluyó el pasado año, es preciso continuar con la labor de erradicación de los malos tratos, ya que la violencia ha existido desde hace siglos y combatirla es muy difícil, porque es un problema social que arranca de las tradicionales desigualdades entre hombres y mujeres y, eso no cambia a corto plazo”. También señala que “parte de este II Plan permitirá continuar con el trabajo iniciado en el periodo anterior, en el que se ha hecho un gran esfuerzo para aumentar los recursos asistenciales y la protección a las víctimas. Asimismo, se continuarán introduciendo reformas legislativas que permitan mejorar los procedimientos legales y la eficacia de los procesos y, se incluirán nuevas medidas dirigidas al ámbito educativo para fomentar la comunicación y el respeto en las relaciones entre ambos sexos”.
La prevención de la violencia doméstica tiene que comenzar por la educación en la igualdad. Es fundamental el esfuerzo por parte de los educadores para poder eliminar de raíz el comportamiento violento originado en la desigualdad entre hombres y mujeres y los estereotipos de género. Aspectos educativos En el aspecto educativo algunas de las medidas preventivas más destacadas son la elaboración de materiales, dirigidos a los profesores, que permitan prevenir la violencia en la familia; el desarrollo de programas para detectar casos de violencia en el ámbito escolar que dispondrán de protocolos específicos de actuación y, la convocatoria de un premio nacional para centros escolares que promueva la participación en la realización de proyectos educativos a favor de la igualdad y la tolerancia. Por otro lado, destacar la importancia de los medios de comunicación para sensibilizar al conjunto de la sociedad. La novedad más importante en este campo, es la elaboración de una guía de recomendaciones para el tratamiento informativo de las noticias relacionadas con los malos tratos a mujeres y la creación de unas jornadas de sensibilización para los futuros profesionales de la información. Y, por parte de la propia mujer maltratada, el silencio no ha de seguir siendo cómplice. Con el lema “Acude, tu silencio es complicidad”, la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas ha conseguido dar un paso adelante para sacar de la clandestinidad el problema de la violencia de género. Todos los días 25 de cada mes, a las 19, 30 horas, se concentran en la Puerta del Sol de Madrid. Reformas legales Las reformas legislativas abarcan una amplísima gama destinadas a prevenir los malos tratos, proteger a las víctimas y castigar a los agresores. De todas ellas, hay que destacar como especialmente importante la modificación del Código Penal para castigar al maltratador con la retirada de la patria potestad de sus hijos. Así como la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que, en los casos de separación o divorcio, el agresor se separe inmediatamente de la víctima. Éste es un aspecto fundamental, ya que las víctimas son especialmente vulnerables durante los procesos de separación. De hecho, la mayoría de las agresiones e incluso de los asesinatos se produce precisamente cuando las mujeres han decidido separarse. En su conjunto, todas estas medidas –que incluyen también “puntos de encuentro” para que los maltratadores puedan visitar a sus hijos sin acudir al domicilio familiar– suponen un avance significativo respecto al plan anterior, aunque la oposición socialista y algunos grupos feministas hayan criticado la iniciativa por considerar que sólo es un catálogo de buenos deseos.
Bien es verdad que la erradicación de este problema no sólo depende de medidas legales. Es necesario también que cambien muchas mentalidades masculinas –incluidas las de algunos jueces, fiscales y policías– y, sobre todo, que las nuevas generaciones sean educadas en los valores de la igualdad y el respeto.


