La píldora del día después
García, M.C. CEPTECO (León)
Boletín Informativo de la FESS. (5), 4 (2001).
En el mes de mayo del presente año salió a la venta la llamada “píldora del día después”. Se trata de un principio activo el lovonogestrel, que se encarga de prevenir la implantación del óvulo fecundado en el útero actuando sobre el endometrio. Se recomienda utilizar este anticonceptivo de emergencia cuanto antes ya que, aplicado en las primeras veinticuatro horas después de practicar el coito sin protección, su eficacia es del 95%. Esta “píldora del día después” apenas tiene efectos secundarios, como mucho simples náuseas o trastornos gastrointestinales y, puede ser utilizada por mujeres de cualquier edad, desde una adolescente hasta una mujer próxima a la menopausia; la excepción es en niñas menores de 16 años pues no se han realizado estudios que demuestren su seguridad y eficacia en estas edades.
Conviene dejar muy claro que no se debe recurrir a esta píldora como método habitual de anticoncepción, sino como una ayuda para tener una segunda oportunidad que evite un embarazo no deseado. Y lo que es tan importante, saber que no es abortiva, es decir sólo sirve como prevención. Mucha ha sido la polémica que levantó su comercialización, tanto entre los miembros de la Iglesia como entre los médicos y las asociaciones de mujeres, aunque los motivos hayan sido bien distintos. Por un lado los obispos, en una nota de inusitada dureza, arremetieron contra la píldora del día siguiente “un instrumento que permite la realización del aborto sin control alguno de los supuestos legales de despenalización” y, a la que consideran “un método abortivo en la intención y en el efecto posible”.
La otra cara de la polémica estuvo suscitada por la conveniencia de la posible gratuidad de la píldora. En Andalucía, donde la Junta dispensa gratuitamente este medicamento en los servicios públicos de urgencias y de atención hospitalaria a las mujeres que así lo solicitan, los profesionales médicos han criticado duramente lo que consideran “un gesto político” ya que estiman que hay otras patologías que merecen más atención. La propia ministra de Sanidad, Celia Villalobos, ha defendido el hecho de que la píldora no tenga financiación por parte de la Seguridad Social. Sin embargo esta medida sí que ha sido aplaudida por las asociaciones de mujeres, que replicaron afirmando que no se puede aplicar un criterio simplemente de economía ya que los hijos no deseados también acarrean un coste monetario, social y en la vida de la chica que rompe sus estudios y su futuro. En lo que han coincidido todas las partes es en que hay que invertir más en educación e información sexual entre los jóvenes, para intentar reducir los más de 18.000 embarazos no deseados que se registran entre las adolescentes españolas menores de 19 años anualmente o, los 50.000 abortos quirúrgicos que se realizan en España cada año.


