Perfiles de personalidad significativos de hombres maltratadores y mujeres maltratadas

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Perfiles de personalidad significativos de hombres maltratadores y mujeres maltratadas

Fernández Moráis, Yolanda; Cueto, Miguel Ángel; Pérez Álvarez, Begoña; Merino García, Nicolás

Abstract: Se realizó un estudio descriptivo de variables de personalidad mediante el MCMI-II. Inventario Multiaxial Clínico de Millon, de 96 mujeres y 38 hombres, que fueron atendidos por los técnicos del Programa de Apoyo Emocional a mujeres que han sufrido malos tratos y del Programa Fénix para hombres maltratadores, llevado a cabo por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León.

La educación desde la infancia condiciona las respuestas ante las relaciones de pareja de forma diferente. La educación de los hombres, educados en un rol de género machista y compulsivo (55,3% del total de la muestra), tiende a hacer más probable que pretendan imponer el control ante la pareja. El perfil dependiente agravaría la probabilidad de ejercer el maltrato.

La mujeres llevan a ejercer al extremo las expectativas románticas, de carácter dependiente (53,1% del total de la muestra), esperando obtener una relación afectiva idílica. Los rasgos compulsivos agravarían las dificultades para abandonar las relaciones de maltrato en las que lo sufren. A ambos les es más difícil salirse de los patrones rígidos y llevan al extremo sus roles aprendidos, cada uno el suyo, en función de su género.

Palabras claves: Maltrato, personalidad, víctimas, maltratadores, Millon-II.

1. INTRODUCCIÓN

La violencia en la pareja en España parece ser un problema importante que se cobra cada vez más víctimas. Un estudio del Instituto de la Mujer (2002) indica que un 4% de las mujeres mayores de 18 años son maltratadas en el hogar y un 7% añadido sufrirían conductas vejatorias impropias de una relación de pareja sana.

En estos últimos años han aumentado en España el número de denuncias. Según Echeburúa y Corral (1998) los episodios violentos suelen iniciarse durante el noviazgo o al inicio del matrimonio y tienden a cronificarse. Nosotros hemos observado, igualmente, que también suelen desencadenarse en un cambio vital en la relación de pareja, como puede ser el nacimiento de un hijo.

Las variables psicológicas de los maltratadores se han asociado a variables habituales en la conducta violenta como el abuso de alcohol y drogas (Conner y Ackerley, 1994; Sarasua, Zubitarreta, Echeburúa y Corral, 1994), celos patológicos (Faulkner y otros, 1992),  así como trastornos de personalidad y falta de autocontrol ante los impulsos (Fernández-Montalbo y Echeburúa, 1997). Suelen observarse, igualmente, sesgos cognitivos en los hombres maltratadores sobre los roles sexuales, la inferioridad de la mujer, justificación y legitimación de la violencia como estrategia para resolver conflictos (Corsi, 1995), la negación o minimización de su conducta o la atribución causal a su pareja (Madina, 1994) y una baja tolerancia a la frustración (Fernández-Montalbo y Echeburúa, 1997; Hamberger y Hastings, 1991).

2. OBJETIVOS

Los objetivos de nuestro estudio descriptivo  fueron los siguientes:

  • Determinar en qué grupo de edad se sitúa el mayor porcentaje de mujeres víctimas y de hombres maltratadores al inicio de la evaluación psicológica.
  • Establecer el estado civil en mujeres victimas de malos tratos y en hombres maltratadores, en el momento de recibir tratamiento psicológico.
  • Características sociodemográficas e historial de maltrato tanto en mujeres victimas como en hombres maltratadores que han seguido el programa.
  • Establecer la tasa de prevalencia en función de los distintos patrones clínicos de personalidad.

3. METODOLOGÍA

La población que hemos evaluado está dentro del Programa de Apoyo Emocional a mujeres que han sufrido malos tratos y del Programa Fénix para hombres maltratadores que está llevando a cabo la Junta de Castilla y León desde el año 2001 con mujeres y desde el 2005 con hombres. Son personas atendidas en León por parte del equipo de atención psicológica de ambos programas. Fueron evaluadas 96 mujeres y 38 hombres. Del porcentaje del total de la muestra de mujeres que fueron atendidas en Castilla y León, fueron evaluadas para este estudio el 11,62% y el 20,11% de hombres.
Se pasaron a ambos grupos, al inicio de la intervención, varios cuestionarios, entre ellos el MCMI-II. Inventario Multiaxial Clínico de Millon (Millon y otros, 2000) cuyos resultados fueron tabulados y baremados para su análisis estadístico.

4. RESULTADOS

Instrumentos  de recogida de  información y codificación de datos
Para el análisis de los datos de este estudio y de las diferentes variables del MCMI-II se utilizó el programa estadístico SPSS 15,0.

Factores sociodemográficos
Las características sociodemográficas muestran que el porcentaje más alto en varones maltratadores, con un porcentaje del 31,6%, se sitúa en el rango que osciló entre (40 – 48) años de edad, seguido en segundo lugar del 26,3% que se sitúa por encima de los 49 años de edad, existiendo finalmente un 21,1% de hombres maltratadores que se sitúan en los intervalos de edad (18-31) y (32-39) respectivamente. Como puede observarse, la diferencia existente entre el porcentaje de hombres maltratadores en los diferentes rangos de edad, se podría considerar como no significativa.

En el caso de las mujeres victimas de violencia doméstica, señalar que el porcentaje más alto, con un 31,3% del total de las mujeres, se sitúa en el rango (18-31) seguido en segundo lugar de un 25% de mujeres que se sitúa en el  rango de edad (40-48) años, en tercer lugar, con un porcentaje del 24%, en el rango (32-39), y finalmente en el rango de edad superior a 49 años se sitúa el 18,8% de las  mujeres del total de víctimas de malos tratos.

En el caso de las mujeres, parece que el rango de edad más joven (18-31) es en el que más prevalece la existencia de malos tratos, si bien es cierto que lo mismo que ocurría en el caso de los hombres maltratadores, tampoco se aprecia una diferencia significativa de la existencia de víctimas en los otros intervalos de edad, ya que la diferencia está en cinco mujeres solamente del segundo al cuarto intervalo de edad, por lo que podría considerarse que la mujer es potencialmente víctima de malos tratos independientemente de la edad en la que se encuentre.

Estado civil
En relación al estado civil, en el que aparece la clasificación de: casado/a, pareja de hecho, separado/a, divorciado/a y en trámites de separación, tanto en hombres maltratadores como en mujeres víctimas de malos tratos, cabe destacar una diferencia significativa entre ambos sexos, ya que los hombres aparecen en un porcentaje mayor, con un 28,9% como casados, seguidos de un 23,7% en pareja de hecho, y en ese mismo porcentaje aparece como separados. En trámites de separación se encuentra  un porcentaje de hombres que aparece con un 7,9%, y finalmente aparece con el porcentaje menor un 5,3% como divorciados.

En el caso de las mujeres victimas de malos tratos, aparecen en primer lugar con un porcentaje del 29,2% las mujeres que se encuentran en trámites de separación, en segundo lugar es el estado civil de separada, con un porcentaje del 21,9% del total de las mujeres objeto de la muestra, continuando con un 14,6% de mujeres que se encuentran casadas y finalmente con un 10,4% divorciadas, apareciendo en el último lugar, con un porcentaje menor el estado de pareja de hecho, con un 8,3%.

Lugar de origen
En cuanto al lugar de origen se refiere, mencionar la presencia de los siguientes resultados encontrados: el 92,1% de los hombres son españoles, existiendo un 7,9% de hombres procedentes de Sudamérica, si bien es cierto no aparece ningún hombre proveniente del norte de África ni de los países del Este.
De nuevo, nos encontramos con una diferencia en el caso de las mujeres, en relación al grupo de hombres, ya que las mujeres presentan mayor diversificación en cuanto lugar de procedencia se refiere, así con un 81,3% son españolas, seguidas de un 13,5% que provienen de Sudamérica, un 2,1% del norte de África, y el mismo porcentaje, un 2,1% proceden de países del Este.

Factores clínicos
En cuanto al análisis de los trastornos de personalidad, mencionar la presencia de cuatro variables analizadas en cada tipo de personalidad, entre las que se encuentran: normal, presencia de trastorno, tendencia estilo de personalidad y trastorno grave.
En función de los resultados obtenidos y teniendo en cuanta la diferenciación de género podríamos concluir que:

  • En el caso de los hombres, la presencia de trastorno grave es significativa en la escala compulsiva con un 55,3% de hombres maltratadores, seguidos de un 39,5% en la escala dependencia, y de un 23,7% en la escala histriónica. Un 10,5% de hombres aparece en las escalas antisocial, narcisista y esquizoide. Para finalizar aparece en último lugar, la escala agresiva- sádica con un 7,9%, seguida de la escala pasivo agresivo con un 5,3%, y finalmente, la escala evitativa donde aparece un 2,6% de hombres maltratadores.

Es decir, a nivel psicopatológico más de la mitad de los hombres que conformar la muestra, presentan un trastorno compulsivo de la personalidad, seguida en orden de gravedad, por la escala dependiente.

Es preciso destacar que los resultados anteriormente mencionados, se refieren a la presencia de trastorno grave de la personalidad, si bien es cierto señalar que la tendencia de estilo de personalidad (sin la presencia de trastorno grave) refleja los siguientes resultados: lo más destacable es la escala narcisista con un 26,3% de hombres, seguida de la escala esquizoide con 21,1%, la escala histriónica con un 13,2%, el estilo compulsivo y el estilo dependiente con un 10,5%, seguidas de las escalas antisocial y la escala pasivo-agresiva con un porcentaje en ambas del 7,9%, apareciendo en último lugar, la escala evitativa con un 5,3% del 100% del total de hombres que han entrado a formar parte de la muestra del presente estudio.

  • En el caso de las mujeres en cuanto a la presencia de trastorno grave de personalidad se refiere, destaca en primer lugar la escala dependiente, con un 53,1%, seguido de la escala compulsiva con un 52,1%, pasando a ocupar el siguiente puesto el trastorno esquizoide con un 36,5% del total de la mujeres. El 19,8% de la mujeres presentan el trastorno evitativo de la personalidad como patología. Aparece con un 25% el trastorno narcisista de personalidad; con un 21,9% de mujeres se presenta como significativo el trastorno histriónico de la personalidad, seguido del trastorno antisocial con la presencia de un 17,7% del total de las mujeres víctimas de malos tratos. Los resultados más inferiores, aparecen en el trastorno pasivo-agresivo con un 7,3% de los casos de víctimas de malos tratos.

Destacar que a nivel psicopatológico no hay diferencias significativas entre la escala dependiente y compulsiva en cuanto a trastornos más significativos, ya que ambos trastornos se encuentran en más del 50% de las mujeres que han sido víctimas de malos tratos.

Con relación a la tendencia de estilo de personalidad, se podría concluir, que el estilo de personalidad que aparece en la muestra objeto de estudio, de las mujeres con un porcentaje mayor, se refleja en la escala esquizoide con un porcentaje del 21,1%, seguida de la escala antisocial con un 17,7%. El estilo de personalidad agresivo-sádica, aparece en el 16,7% de los casos estudiados. A continuación, la escalas de personalidad narcisista y la escala pasivo-agresiva, ambas con un 13,5%, seguidas de la escala histriónica con un 13,2%. En el caso de las mujeres-víctimas, la escala dependiente en cuanto a estilo de personalidad se refiere, aparece con un 11,5% de los casos del total de las víctimas. Por último, y con el menor porcentaje del total de las mujeres víctimas de malos tratos, aparece la escala compulsiva con un 8,3% del total de mujeres componentes de la muestra del presente estudio.

Procedencia de familia maltratadora
Teniendo en cuenta la diferenciación de género, comenzar diciendo que en lo que respecta a los hombres maltratadores señalar, que de la muestra conformada por un total de hombres de 38, lo que supone el 100%, un 34,2% de ellos proceden de familia maltratadora, lo que supone que del total de la muestra N=38, menos de la mitad, es decir un total de 13 hombres provienen de familia maltratadora, frente a un 65,8% que no han recibido malos tratos, es decir un total de 25 hombres.

En la escala compulsiva, señalar que un 61,5% del total de hombres maltratadores presentan estos trastornos en su personalidad dentro de las cuatro categorías según la clasificación (normal, presencia de trastorno, tendencia de personalidad, trastorno grave) esta categoría proceden de familia maltratadora, siendo un 52% no procedentes de familia maltratadora.

En la escala tipo dependiente aparece con trastorno grave el 30,8% procedente de familia maltratadora, y el 44%, que no ha recibido malos tratos.
Respecto a las mujeres victimas de malos tratos, en la escala dependiente (trastorno) aparecen los siguientes resultados: un 37,3% de las mujeres provienen de familia donde han recibido malos tratos, frente a un 62,7% del total de las mujeres. En el caso de las víctimas que padecen el trastorno compulsivo, proceden de familias maltratadoras el 40,6%, y no proceden de familia maltratadora el 57,8%.

Tipo de maltrato recibido en la infancia
Los resultados en el análisis de esta variable en función de los tipos de malos tratos analizados (físico, psicológico, físico-psicológico) muestran que en el caso de los hombres un 65,8% ha recibido maltrato físico, el 18,4 recibió maltrato físico-psicológico, y en último lugar, con el menor porcentaje, un 2,6%, ha recibido maltrato psicológico.

Teniendo en cuenta que las puntuaciones más altas resultaron en la categoría de tipo de personalidad compulsiva destacar, que en el grupo de hombres con % más alto que presentan trastorno de personalidad de este tipo, se encuentra el maltrato psicológico con un porcentaje del 19%, seguido del maltrato físico -psicológico con un 14,3%, y finalmente el maltrato físico con un 4,8%. En el tipo de personalidad dependiente, cabe destacar, que el tipo de maltrato recibido en la infancia más significativo aparece en la categoría físico- psicológico con un 20%, seguido del maltrato físico con un 6,7% y finalmente el maltrato psicológico con un 0% del total de hombres dependientes.

Por lo que respecta al grupo de mujeres víctimas, señalar que tanto el maltrato psicológico, como el físico-psicológico aparecen con el mismo porcentaje un 13,5% frente al maltrato psicológico-sexual que aparece en último lugar con un 2,1%.

En las mujeres dependientes con trastorno grave, aparece un 53,8% de mujeres que han recibido maltrato físico-psicológico, seguido del maltrato psicológico recibido, con un 46,2% de mujeres que han recibido todo tipo de malos tratos. En el caso de la escala compulsiva la presencia de trastorno grave se presenta con los siguientes resultados: maltrato físico-psicológico en el 53,8% de los casos, seguido del maltrato psicológico con un 46,2%.

Tipo de maltrato ejercido / recibido
Se presentan a continuación los resultados obtenidos en cuanto al tipo de maltrato ejercido por el hombre maltratador hacia sus victimas: el porcentaje mayor del total de hombres evaluados, el 50% indica que ha ejercido maltrato psicológico, seguido de un 42,1% de hombres que ejercieron el maltrato físico y psicológico por igual, y finalmente, se encuentra un 7,9% de hombres que ejerció el maltrato físico fundamentalmente.

En el tipo de personalidad compulsiva, en el grupo de hombres evaluados destaca con un porcentaje del 47,6% el grupo de hombres que ejercieron el maltrato psicológico, seguido de un 42,9% de hombres que ejercieron el maltrato físico-psicológico, estando en último lugar el maltrato físico con un 9,5%. En el caso de los hombres que presentan tipo de personalidad dependiente destacar en cuanto a la presencia de trastorno se refiere, el porcentaje más alto aparece en el maltrato psicológico con un 53,3%, seguido del maltrato físico-psicológico con un 40,0%, para finalizar con el maltrato físico, donde aparece un 6,7%.

Por lo que respecta al tipo de maltrato recibido por las mujeres victimas de malos tratos señalar que el porcentaje mayor del total de mujeres evaluadas, el 59,4% indica que han recibido malos tratos físicos y psicológicos por igual, seguido de un 22,9% de mujeres que recibieron maltrato psicológico, y de un 12,5% que habían sufrido todos los tipos de malos tratos señalados en el apartado anterior. Finalmente mencionar que el menor tipo de malos recibido por las mujeres maltratadas, objetos del presente estudio es el maltrato psicológico-sexual, sufrido en un 4,2% de los casos, para finalizar, con el maltrato fundamentalmente físico, que fue recibido por 1% de las mujeres.

Por lo que respecta al tipo de malos tratos recibidos en las mujeres tipo dependientes señalar que el 59,4% ha recibido maltrato psicológico-físico, seguido del maltrato psicológico en un 22,9%, el maltrato psicológico sexual aparece en un 4,2% de los casos de mujeres dependientes, y finalmente aparece con un 1% el maltrato físico.
En las mujeres victimas de malos tratos que aparecen con tipo de personalidad compulsiva en alguna de sus categorías, señalar que del 100% de estas mujeres, el 59,4% han recibido maltrato físico-psicológico, el 22,9% maltrato psicológico, el 12,5% todo tipo de malos tratos, y el 1% ha recibido maltrato físico.

Años de malos tratos
En cuanto a los años de malos tratos ejercidos en el caso de los hombres, el intervalo de tiempo en el que aparece el mayor porcentaje de hombres es en el intervalos de años de (0-1) con un 52,6% seguido del intervalo de tiempo de (2-14) en el que aparecen un 23,7% de hombres, seguido del intervalo de tiempo (7-15) con 15,8% del total, para finalmente ser el intervalo que se encuentra por encima de 16 años de maltrato ejercido el que ocupa el último lugar con un 7,9%.

En cuanto a las victimas, destacar que el porcentaje mayor de mujeres en relación al tiempo de malos tratos sufridos, aparece en el intervalo de tiempo de (7-15 años) años, seguido del intervalo temporal de (2-6) y de más de 16 años, en lo que se encuentra por igual el 27,1% del total de las 96 mujeres objeto de estudio y finalmente en el intervalo de años entre 0 y 1, donde aparece el 16,7% de las mujeres.

5. CONCLUSIONES

Los rasgos de Personalidad son considerados desde el DSM-IV-TR, (American Psichiatryc Association, 2002), como patrones persistentes de forma de percibir, relacionarse y pensar. Se convierten en trastornos de Personalidad cuando son inflexibles y desadaptativos, tienen su inicio en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta, son estables en el tiempo y causan un deterioro funcional significativo o un malestar subjetivo.

En el presente estudio se ha llevado a cabo un análisis de los trastornos de Personalidad que afectan a mujeres víctimas de malos tratos y a hombres maltratadores.

Los resultados obtenidos muestran una alta prevalencia de un trastorno Compulsivo-Dependiente, tanto en hombres maltratadores como en mujeres víctimas de malos tratos. Nos interesa profundizar en como dichos trastornos pueden afectar a las relaciones de pareja que establecen, las problemáticas que presentan y las posibles diferencias de género en dichas manifestaciones.

La personalidad dependiente dispone su vida para asegurarse el aporte constante de apoyo del entorno, pero lo hacen de una manera pasiva. Evitan adquirir competencias que les permitirían adaptarse activamente a su entorno. Son personas sumisas, muy necesitadas de la aprobación de los demás, que buscan relaciones donde conseguir apoyo, afecto y seguridad. Según el esquema de Horney la autoestima viene determinada por la opinión de los demás, se subordinan los deseos personales y se tiende a la autoculpabilización, indefensión, pasividad y desprecio de sí mismo. Para ellos el amor resuelve todos los problemas.

Las mujeres son socializadas en mayor medida en rasgos dependientes, que asumen y expresan de forma más directa y abierta, los hombres han sido socializados para no admitir dicha dependencia, que cuando existe expresaran de forma indirecta (Maccoby y Jacklin, 1974; Mischel, 1970).

La personalidad obsesivo-Compulsiva lucha para resolver el conflicto entre la obediencia y el desafío, ciñéndose escrupulosamente a reglas y normas, hasta el punto de convertirse en una caricatura del orden y los principios. (T. Millon). Son personas que se caracterizan por su tendencia al orden, rectitud, rigidez, falta de flexibilidad y perfeccionismo. Están plagados de indecisión y dudas sobre sí mismos, y muestran una tendencia a aceptar las condiciones de los demás, mientras ocultan sus propios sentimientos. Detrás de una fachada de aceptación y docilidad puede haber enfado intenso ante el temor al abandono y al rechazo, un enfado capaz de estallar de forma descontrolada.

Desde el punto de vista cognitivo necesitan la estructura de las situaciones prescritas, porque los guiones te indican qué hacer, cómo y cuándo. Sus mentes siempre están enfrascadas en una maraña de “debería.” y “temo…” según la teoría evolutiva de la personalidad de (Millon, 1990; Davis 1996), la personalidad compulsiva es uno de los dos estilos interpersonales conflictivos, el otro es la personalidad negativista; el resto de estilos de personalidad también presentan desequilibrios interpersonales, pero son capaces de relacionarse con los demás de manera consistente. Por ejemplo, los dependientes buscan apoyo y asistencia de los demás, si son capaces de conseguir estos recursos, sus vidas son felices. Sin embargo los compulsivos se sienten profundamente ambivalentes hacia sus relaciones y vinculaciones. Algunas veces piensan que sus necesidades son prioritarias y otras creen que deberían ceder a los deseos de los demás. (Rado, 1959).

En la muestra de mujeres víctimas de malos tratos estudiada, aparece el trastorno compulsivo de la personalidad en un 52,1%, estas características explicarían en parte la actitud de muchas mujeres maltratadas, que presentan unas expectativas y creencias sobre la relación de pareja muy rígidas, a las que se aferran en gran medida, estas creencias están construidas e influenciadas por el rol de género en que se han educado y que ante las vivencias de maltrato, se ven paralizadas en el análisis de la misma, mostrándose inseguras y con muchas dificultades en la toma de decisiones. El que a su vez también presenten características dependientes, aumentaría dichas dificultades en el abandono de las relaciones violentas, siendo este grupo de mujeres las que más tiempo permanecen en una relación de pareja con malos tratos.

En el grupo de hombres maltratadores, también aparece el trastorno compulsivo de la personalidad en un 55,3%, seguido del dependiente, indicaría también la presencia de unas expectativas y creencias rígidas en la relaciones de pareja, muy determinadas a su vez por el rol de género, con gran ambivalencia emocional, y que ante los sentimientos de hostilidad, fácilmente utilizan la violencia como forma de resolver los conflictos.

Las características de la personalidad obsesivo-compulsiva se potencia en las sociedades occidentales, principalmente en el mundo laboral, pero las personas con este trastorno acaban completamente absortas en la confección de reglas y normas, y en obligar a los demás a adaptarse a las mismas, y están tan abrumados por los detalles que la toma de decisiones se convierte en algo imposible. Esta rigidez aplicada a las relaciones de pareja, genera numerosos conflictos tanto en hombres como en mujeres, y que creemos que fácilmente extreman los patrones de conducta y roles de género aprendidos.
La educación desde la infancia condiciona las respuestas ante las relaciones de pareja de forma diferente. La educación de los hombres, educados en un rol de género machista y compulsivo (55,3% del total de la muestra), tiende a hacer más probable pretender imponer el control ante la pareja. El perfil dependiente agravaría la probabilidad de ejercer el maltrato.

La mujeres llevan a ejercer al extremo las expectativas románticas, de carácter dependiente (53,1% del total de la muestra), esperando obtener una relación afectiva idílica. Los rasgos compulsivos agravarían las dificultades para abandonar las relaciones de maltrato en las que lo sufren. A ambos les es más difícil salirse de los patrones rígidos y llevan al extremo sus roles aprendidos, cada uno el suyo, en función de su género.
Por tanto, consideramos importante poder identificar en la adolescencia, rasgos de personalidad con tendencia compulsivo-dependiente, y como pueden influir dichas características en las relaciones de pareja que se forman, fomentando el desarrollo de una personalidad más equilibrada, y de unos modelos de relación de pareja igualitarios, que permitan y favorezcan la construcción de una adecuada identidad masculina y femenina.

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